En la ciudad que nunca duerme, Sandra se enfrentó a la dura realidad de la lucha por la supervivencia como actriz. Trabajó en múltiples trabajos a tiempo parcial para mantenerse mientras asistía a audiciones y tomaba clases de actuación. Su perseverancia finalmente dio frutos cuando consiguió un papel en la serie de televisión "The Young and the Restless" en 1987.